William Heirens, el asesino del lápiz de labios
Chicago, años 40. Una ciudad sumida en el miedo, marcada por la presencia de un monstruo invisible que firmaba sus crímenes con un mensaje escalofriante escrito con lápiz labial William Heirens, un joven atrapado en una pesadilla judicial, pasó más de seis décadas tras las rejas, entre la oscuridad de una confesión que luego calificó de mentira forzada y la lucha tenaz por demostrar su inocencia. Pero, ¿fue realmente él el culpable o tan solo la pieza de un sistema que necesitaba cerrar un caso a cualquier precio? En este caso, la verdad no es tan simple y se mantiene oculta en las sombras, aguardando ser descubierta. La vida de Bill Heirens comenzó envuelta en un silencio áspero, de esos que pesan más que los gritos. Nació el 15 de noviembre de 1928 en un hogar donde el dinero nunca alcanzaba y la felicidad era un huésped inexistente. Sus padres compartían más deudas que sonrisas, y cada jornada se debatía entre la rutina de un salario insuficiente y la amarga costumbre de esqu...