El Asesino de Halloween
Cada 31 de octubre, las calles se visten de sombras. Niños y adultos se disfrazan, recolectando dulces bajo la luna, mientras las risas y los murmullos parecen ahogar cualquier atisbo de terror real. Pero la noche de Halloween de 2010 en Ohio fue distinta. Aquella vez, los gritos no fueron parte de un juego ni de una broma macabra: fueron reales, desesperados, y terminaron demasiado pronto. En una casa de apariencia tranquila, en un vecindario cualquiera, una familia se preparaba para cerrar el día entre risas y calabazas iluminadas. Nadie imaginaba que en esa misma vivienda, los monstruos no llegarían disfrazados. Llegarían en silencio, desde dentro, con una furia contenida que cambiaría para siempre el paisaje de aquel vecindario. Tres miembros de la familia fueron encontrados sin vida al amanecer, en medio de una escena tan brutal que los investigadores la describieron como “un cuadro del infierno”. No hubo señales de robo, ni huellas de un intruso. La maldad, descubrieron, había es...