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Juana Barraza Samperio nació el día 27 de diciembre de 1957 en Epazoyucan, Hidalgo (México) su padre Trinidad Barraza tuvo varios oficios, cobrador de camiones, policía judicial o ganadero, entre otros, además de todo esto aún le quedaba tiempo para procrear hijos, según sus propias palabras tuvo un total de treinta y dos. Su madre, Justa Samperio según cuentan las malas lenguas, se dedicaba a la prostitución y pasaba más tiempo borracha que serena. Cuando ambos se conocieron, él tenía unos 18 o 19 años y Justa apenas 13. La pareja tuvo otra niña a la que pusieron de nombre Ángela.Los padres de Juana nunca llegaron a casarse, vivieron juntos entre cuatro y cinco años hasta que un día Justa decidió terminar con la relación, huyó de casa con Juana, que apenas tenía tres meses, dejando a Ángela bajo los cuidados de un familiar. Justa terminó viviendo con su madre, que residía en Villa Margarita, y con la pareja de esta, un hombre casado llamado Refugio Samperio, qu...

La envenenadora de Melilla

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Hoy hablaremos sobre el caso de Francisca Ballesteros, una madre que cometió actos horribles contra su propia familia motivada por sus intereses egoístas.  Descubriremos cómo una persona puede llegar a actuar de esta manera, las consecuencias de sus acciones y la importancia del papel de la justicia en la protección de las víctimas. Francisca Ballesteros Maravilla nació en Valencia en 1969. Creció en un hogar tumultuoso junto a sus hermanos, donde las peleas parecían ser una constante. Al alcanzar la mayoría de edad, en 1987, decidió abandonar su hogar y casarse con Antonio González Barribino, quien era siete años mayor que ella y con quien mantenía una relación desde hacía un tiempo. Ese mismo año, su padre falleció a causa de un infarto de miocardio. La pareja decidió establecerse en Melilla, ciudad natal de Antonio, donde además él trabajaba como funcionario de prisiones. Durante dos años, sentaron las bases de su nueva vida antes de la llegada de sus hijos. La primogénita, Sand...

Edward Edwards, ¿el peor asesino en serie de todos los tiempos?

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En la historia de los asesinos en serie de Estados Unidos, hay nombres que han quedado grabados en la memoria colectiva: Ted Bundy, Jeffrey Dahmer, John Wayne Gacy. Pero hay uno que no es tan conocido, pero que, sin embargo, es igual de impactante: Edward Wayne Edwards. No solo fue un asesino en serie, sino también un estafador y un manipulador que dejó un rastro de destrucción y dolor a lo largo de décadas. En este artículo nos adentraremos en la vida de Edwards y en los crímenes que cometió, y analizaremos cómo logró escapar de la justicia durante tanto tiempo. Edward Wayne Edwards no nació con ese nombre peculiar...En realidad, vino al mundo como Charles Edward Meyers en Cleveland, Ohio, el 14 de junio de 1933, durante la Gran Depresión. Su madre era soltera, se llamaba Lillian Cecelia Myersy algunas fuentes dicen que se dedicaba a la prostitución, lo que sí podemos decir es que cuando Edward tenía solo cinco meses, su madre entra en prisión tras ser condenada por robo...

John Edward Robinson, El primer asesino de internet

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John Edward Robinson, conocido como el primer asesino en serie de la era de internet, es una figura aterradora que emerge en la década de 1990. Aprovechando la incipiente tecnología digital de la época, Robinson logró perpetrar una serie de brutales asesinatos y engañar a las autoridades durante años. En este artículo, exploraremos su vida, sus crímenes y cómo la historia de Robinson cambió la percepción de la seguridad en internet. John Edward Robinson nació el 27 diciembre de 1943, en Cicero (Illinois). Sus padres Henry y Alberta tuvieron cinco hijos, Henry Junior, Donald, John, Joanne y Mary Ellen. Henry era operario de la Western Electric, sueldo que le permitía además de sacar adelante a su prole, financiarse la bebida, ya que era un alcohólico empedernido, por otra parte, estaba Alberta que era la encargada de impartir disciplina en casa y de aconsejar a sus hijos de ir por el camino adecuado. Henry además era de los que cuando llegaban a casa bebido que era un día...